¿Dejarlos llorar o dormir con ellos?

Por Natalia y Carolina

Ha estado circulando por nuestras redes sociales un post que alerta sobre los daños de dejar llorar a los niños para que aprendan a dormir solos.

Natalia dejó llorar a sus hijos para que se acostumbraban y ahora duermen muy bien.  En la noche hace planes de pareja, escribe, medita. Cuando fue mamá primeriza (hace tan solo ocho años) estaban de moda técnicas que hoy son consideradas salvajes como el llamado método Ferber o Estivill y el libro  “Duermete niño“.

Carolina lee literatura de apego (ahaparenting.com ) y sigue amamantando para la siesta a su hija de dos años y medio. M empieza la noche en la cama de sus papás, normalmente su papá le lee un libro mientras se toma un tetero. Después apagan la luz y Carolina la amamanta un poco. A veces se queda dormida y a veces se acuesta al lado hasta que se duerme. Ahí la pasa a su cama, que queda en el mismo cuarto. En teoría Carolina aprovecha este momento para meditar, en la práctica a las 7 de la noche casi siempre está tan cansada que la meditación la manda a dormir. M no se despierta del todo en la noche, pero sí tiene momentos en los que cambia de posición y se despierta un poco. En esos momentos casi siempre se asegura de que Carolina esté cerca, y se vuelve a dormir.

Discusión entre Natalia y Carolina

Natalia:
A mi me parece un poco sospechoso que en el post de Mamás Gallina presenten el tema como si fuera algo sobre lo que existe consenso científico, porque no es el caso.
Otros expertos en sueño y desarrollos psicológico y cerebral con credenciales similares a las del señor MacKenna piensan lo contrario. Y si uno revisa los libros de sueño que circulan en el mercado se da cuenta de que dicen cosas contradictorias.
Además, los estudios citados hablan sobre el efecto del estrés en general sobre el desarrollo de los niños,  y no particularmente sobre el estrés generado por las técnicas de dejarlos llorar para que aprendan a dormirse, el vituperado “cry it out method”

Carolina:
Pero si lee otros estudios, en particular los de científicos interesados en el desarrollo cerebral, va a encontrar que sí hablan sobre el estrés que les produce a los bebés el cry It out  method, y lo perjudicial que es el exceso de cortisol para el futuro buen funcionamiento/desarrollo de funciones cognitivas y ejecutivas. Esta advertencia es sobre todo válida para infantes, que realmente sienten que están en peligro de muerte si su madre o padre no atienden su llanto pues sus capacidades cognitivas no están lo suficientemente desarrolladas para saber que no corren peligro y que sus padres están detrás de la puerta.

En las teorías de apego se considera que dormir con los niños en la misma cama es lo mas natural y conveniente
En algunas teorías de apego se considera que dormir con los niños en la misma cama, como otros mamíferos, es lo mas natural y conveniente.

Natalia:
Seguramente. Pero también hay estudios de neurólogos que muestran que dejarlos ver televisión antes de los dos años o más de una hora diaria cuando son más grandes es también super estresante, daña un montón de procesos de aprendizaje, y se correlaciona con el síndrome de atención dispersa, con los malos resultados académicos, estrés, depresión…etc.

Lo que quiero decir es que el “cry it out method” es sólo uno de los muchos estímulos posiblemente estresantes de la infancia. Es lo que argumenta Janet Krone Kennedy.

En Copenhague yo tenía la rutina de salir a pasear el perro a las 8 de la noche, después de haber comido y acostado a los niños y antes de ver nuestra serie favorita con mi marido. Oía mis podcasts preferidos de esa época ( Alt Latino o un cuento de The  New Yorker) respiraba y sentía el aire frío en las mejillas sabiendo que me esperaba una agüita de hierbas y un arrunche al regresar. Pero no se imagina la cantidad de papás que me encontraba paseando a niños de hasta  3 años en coches para que se durmieran. Eso gritaban si reducían el paso y los papás se apuraban para ir al ritmo que les pedían y se veían ojerosos y desesperados. Y yo quería decirles: “Esa rutina para la hora de acostarse no es buena. Tarde o temprano esos niños van a tener que aprender a calmarse sin su ayuda”. Tarde o temprano. ¿Pero no es mucho mejor para todos que sea temprano?

Carolina:
Si lo plantea así, sí. Y, de acuerdo, esa rutina para dormir no es buena para ninguno de los involucrados. Quizás esos papás que usted veía en Copenhagen eran como yo y lo entendieron todo mal y ahora con sus hijos de casi tres años son víctimas de su propio invento.  M no puede dormir (sin llorar un buen rato) si no estoy yo. El apego llevado al extremo chicle no es lo que recomiendan las teorías de apego, pero es a lo que muchos papás temerosos llegamos por no leer el libro completo.
Yo soy un pésimo ejemplo del apego, de hecho. Confieso que el apego fue para mí no sólo lo que más sensato me parecía sino que también era lo más fácil. Dormir con M y que ella buscara mi pecho sin que yo me despertara del todo era el paraíso en esos primeros meses de cansancio y confusión. El tema es que yo no logré identificar ese momento de “drowsy but awake” en el que se supone que uno los deja en su cama para que se terminen de dormir. Casi siempre me quedaba dormida yo antes. Y así quedamos en lo que estamos. (Y eso, claro, sin mencionar que soy una control freak -por no decir imbécil-y que decidí que yo sola me hacía cargo del tema de la dormida porque yo sí lo sabía “hacer bien”).

Pero bien entendida y aplicada la idea es ayudar a los niños a que se aprendan a relajar y a dormir solos sin que su cerebro reciba una sobredosis de cortisol y sin que se sientan abandonados, a lo cual me sigo adscribiendo.

Natalia
Ya que estamos en confesiones, acabo de encontrar un artículo que escribí hace unos años para ALÓ que prueba que en realidad hubo un tiempo en que también sufrí con la acostada de mi primera hija, que no fui tan desapegada, que me dejaba manipular, que también leí técnicas contradictorias y que llegué a tener deseos asesinos.
Y bueno, yo no soy tan dura como aconseja por ejemplo este pediatra. El hecho es que finalmente me decidí por dejar llorar a mis hijos. Y sí, claro que tiene que estresarlos que uno no vaya a cargarlos y consentirlos hasta que se duerman, pero no me arrepiento. De todos los estreses que les pude haber inducido creo que los efectos benéficos de este superan los negativos.

Carolina: al final, como con todo, uno hace lo que puede con la información que tiene a mano y de acuerdo con sus circunstancias. A mí claro que me gustaría irme a la clase de yoga a las 7 o al ensayo del coro y haría las cosas de otra manera ahora que ya me terminé de leer los libros. Pero también disfruto y atesoro mi cercanía con M y las noches de arrunche y risas que nos han hecho más cómplices. Del colecho no me arrepiento pero de la dependencia de la “boobie” sí.
Ya le contaré cómo nos va en éste mes en el que empiezo un trabajo nuevo tiempo completo y a M le va a tocar acostumbrarse a otra rutina.

http://www.tvweb.com/v/VIISXPKOSjsZNO/embed
El cry-out method o el “ferberizing”, en honor al doctor Ferber, ha permeado la cultura popular. Lo hemos visto en acción desde 1998 en la serie Mad About You hasta la más reciente Modern Family

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Un comentario en “¿Dejarlos llorar o dormir con ellos?

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