Los papitos y las mamitas

Killer-clown

Por Natalia Carrizosa

En Colombia, los profesionales de la infancia tienen la molesta costumbre de llamarnos los papitos y las mamitas.

Pero no hay nada de cariño en el meloso apelativo. Los papitos y las mamitas somos su peor enemigo. Al igual que «alias osito», se trata de un mote de guerra que usan para montarnos operativos y autos de captura. Entre el prontuario que nos suelen levantar se destaca que los papitos y las mamitas no sabemos poner límites, no corregimos los errores de pronunciación, no acostamos temprano a los chiquitos, ni les enseñamos buenos hábitos alimenticios, además de que: « A ver, a ver, los papitos y las mamitas allá atrás van a dejar de ser tan aburridos y van a bailar con nosotros La licuadora.

Los papitos y las mamitas también somos muy olvidadizos e imbéciles. Por eso al dirijirnos la palabra los profesionales de la infancia hablan duro, despacio y repiten varias veces las cosas, sobre todo las cosas desagradables que no deseamos oír:

«Les recordamos a los papitos y las mamitas que no han enviado pañitos humedos que los niños no pueden limpiarse la colita sin ellos. Los pañitos son para que se limpien la colita cuando hacen popis, y si no tienen pañitos van a llegar con los calzones sucios a casa. Por eso son muy importantes. Sin pañitos no pueden limpiarse después de ir al baño pues aquí no podemos limpiarles el popis. Los papitos y mamitas tienen que enseñarles en casa a limpiarse solitos mostrándoles como se hace de abajo hacia arriba. Y para los chiquitos es más fácil aprender con pañitos humedos. Todo claro, papitos

Los especialistas de la infancia parecen creer que los papitos y mamitas somos un evento traumático de la infancia que explica una cantidad de dificultades de aprendizaje que sólo pueden correjir otros  especialistas de la infancia con diferentes terapias.

Pero para estos terapistas especialistas de la infancia, los papitos y las mamitas no pueden ocupar su tiempo en ninguna otra cosa que en facilitar su trabajo. «Todo el éxito de la terapia- nos dicen-, depende del trabajo que realicen en la casa el papito y la mamita del nene. Si los papitos y las mamitas no le hacen los ejercicios, pues el nene no va a progresar».

Los papitos y las mamitas no entendemos, aunque nos repitan mil veces, cuán importante es enseñarle a nuestros hijos a abotonarse la chaqueta, pintar un círculo en el buen sentido, adoptar buenos hábitos de estudio, tener el lápiz correctamente y limpiarse los moquitos. Por culpa de los papitos y las mamitas que no les colaboran, los profesionales de la infancia no cumplen con su trabajo. Por eso nos odian y nos torturan.

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