Regreso al trabajo

 

Por Carolina

1. Me sentí liberada y contenta (y hasta importante) de salir con afán de mi casa en la mañana en dirección al trabajo junto con las miles de hormigas que toman el tren cada mañana y se bajan en London bridge.

2. Me salió la inseguridad cuando me di cuenta de que por andar sintiéndome tan ocupada e importante mi paso firme hacia la oficina me había llevado a rumbos desconocidos en lugar de a mi trabajo y mi celular estaba quedándose sin batería. Tuve la justa para saber qué tan lejos estaba de mi destino y me sentí harto ridícula.

3. Pasé mi primer día entre llamadas telefónicas, presupuestos en Excel y reuniones y no tuve tiempo de almorzar.

4. Me callé, cobarde, cuando una colega se quejaba de un cliente que le mandaba emails con preguntas absurdas. Comentaba el caso con otras colegas, todas mujeres, diciendo de la cliente con tono despectivo “se  nota que está embarazada”.

5. Tuve días de tanto estrés que me costó trabajo dormir.

6. Mi paciencia hacia M menguó y me sentí mala persona cuando la regañé por querer pasarse a mi cama y no dejarme dormir, algo que hace con frecuencia y que normalmente no sólo tolero sino que acolito.

7. Me propuse meditar todos los días para aliviar el estrés pero me costó mucho trabajo querer dejar de sentir la adrenalina que me produce el trabajo y el estrés. Ganó la adrenalina.

8. Cometí errores de primipara. Me costó un rato desoxidarme.

9. Lavé ropa dos veces en tres semanas. Llegué al extremo de sacar ropa de la canasta de la ropa sucia.

10. La hora de acostarse de M se fue al carajo por una mezcla de la intensidad laboral de los padres, la intensidad de juegos de la abuela y la duración del día.

11. Me pareció rarisimo entrar a Facebook y ver tantos artículos de maternidad/educación/crianza en mi feed cuando yo sólo tenía cabeza para láseres.

12. Lo anterior me hizo sentir un tanto esquizofrenica.

13. Me subí a un cherry picker a arreglar un problema de último minuto en la instalación. Recibí instrucciones desde el suelo de todos los machos que se negaron a subir. Todo quedó en cámara.

14. M me mandó a la oficina con cosas prestadas para que trabajara: un playdough, unas tijeras, un cuaderno de recortar, un rodillo. Me tocó convencerla de que sus rompecabezas de dinosaurios no me cabían en la cartera.

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